Bosque Xerofítico Alto Andino

Estos ambientes, más secos y cálidos que el resto de la ciudad, se desarrollan en suelos poco profundos, pedregosos o arenosos, con baja retención de agua y escasa materia orgánica. El drenaje rápido y la intensa radiación solar favorecen la presencia de cactus, suculentas y arbustos espinosos, adaptados a resistir la sequía.

En Ciudad Bolívar y Usme, los suelos provienen de formaciones sedimentarias antiguas y presentan fuerte erosión en laderas, mientras que en los Cerros Orientales, en zonas como El Verjón Bajo, predominan suelos gravillosos con afloramientos rocosos. Aunque reducidos, estos ecosistemas cumplen funciones clave: protegen el suelo contra la erosión, ofrecen refugio a fauna adaptada y evidencian la diversidad de microclimas que existen dentro del territorio bogotano.

Cerro Seco
(Ciudad Bolívar)

En las laderas secas que descienden hacia el suroccidente, especialmente en sectores como Mochuelo Alto y áreas cercanas a la quebrada Trompeta, se encuentran parches de vegetación xerofítica. El clima allí es más cálido que en el centro de la ciudad, con menos lluvias y suelos pedregosos poco profundos. Crecen cactus columnares, tunas (Opuntia), arbustos espinosos y pastos resistentes. Estos fragmentos son importantes como refugio de polinizadores (abejas nativas, colibríes) y aves adaptadas a climas secos.

Usme

En el borde suroriental, en zonas como El Uval y parte alta de la cuenca del río Tunjuelo, hay matorrales secos intercalados con pastizales. Aquí la combinación de exposición solar, drenaje rápido y escasez de sombra crea microclimas áridos. Son hábitats para lagartijas, insectos especializados y aves que aprovechan semillas y frutos secos. Aunque dispersos, estos parches son relictos de un ecosistema que en el pasado fue más continuo hacia el valle del Magdalena.

Cerros Orientales

Aunque los Cerros Orientales son conocidos por sus bosques húmedos, en laderas con fuerte insolación y suelos delgados por ejemplo, cerca de Monserrate hacia el sur y en el sector de El Verjón Bajo se desarrollan comunidades xerofíticas. Allí crecen suculentas, arbustos aromáticos y algunas hierbas adaptadas a retener agua. Estos enclaves son como “islas áridas” dentro de un entorno húmedo, lo que los hace interesantes para la investigación ecológica.

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