Humedales de Bogotá

Según el Convenio Ramsar protección de humedales, en su artículo número 1 del protocolo "define una zona húmeda o humedal como cualquier extensión de marisma, pantano o turbera, o superficie cubierta de aguas, sean estas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de aguas marinas cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros" (Ramsar, 1971).

Su importancia

Contribuyen a regulan los ciclos hidrológicos.
Son considerados los pulmones de la ciudad, hay que tener en cuenta que durante el proceso de fotosíntesis se produce secuestración de dióxido de carbono y liberación de oxígeno, favoreciendo al mejoramiento de la calidad del aire.
Las plantas acuáticas capturan metales tóxicos, entre otros elementos, por consiguiente purifican el agua de la ciudad.
Permiten el proceso de circulación de aguas superficiales y subterráneas.
Amortiguan los efectos del cambio climático y las inundaciones.
Estos ecosistemas son el hábitat de una gran biodiversidad de especies endémicas y migratorias, por ello es considerados reservorios de biodiversidad.

Los humedales de Bogotá son ecosistemas estratégicos distribuidos principalmente en la Sabana y asociados a la cuenca del río Bogotá. Actualmente, el Distrito Capital cuenta con 17 humedales reconocidos en el Sistema de Áreas Protegidas, que albergan especies como la Tingua Bogotana, el pato Turrio, Juncos y Totoras. Además, son esenciales para la conectividad ecológica de la ciudad y están protegidos por el Decreto Distrital 624 de 2007 y la Política Nacional de Humedales.



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